En 1948 Norbert Wiener publica su libro ”Cibernética o control y comunicación en los animales y en las máquinas”, un tratado en el que postula la creación de la ciencia Cibernética. Apoyándose en los desarrollos matemáticos de la mecánica estadística de Gibbs, a la que atribuye la revolución del paradigma newtoniano en la física mucho antes de Einstein y la mecánica cuántica, Wiener compara el funcionamiento de las máquinas autorreguladas y el de los seres vivos a través de las nociones fundamentales de información, feedback, homeostasis y correlación de frecuencias ó resonancia, entre otras. Muchos de sus resultados surgen de la aplicación de sus conocimientos en circuitos eléctricos al sistema nervioso animal; otros, de la traducción de modelos de funcionamiento de los organismos a modelos para el desarrollo de autómatas. Toda una serie de retos técnicos, así como el subsecuente planteamiento de una nueva agenda de problemas científicos,  fueron posibles a través de la colaboración intensiva entre Wiener y expertos de diferentes áreas (biólogos, ingenieros, informáticos, antropólogos…), cuyos puntos culminantes fueron las conferencias en la Fundación Macy entre 1.946 y 1.953.

Pero Wiener, no se sabe si por cierta modestia o por prudencia científica, no llegó a atinar del todo cuando calificó a la Cibernética como una nueva ciencia. Pues, más bien que una nueva ciencia, lo que Wiener, Gregory Bateson, Claude Shannon o Warren McCulloch habían concebido en las reuniones de la Fundación Macy era una nueva forma de trabajo científico, más interdisciplinar que especializada, y con un nuevo acento sobre los problemas de organización y estabilidad interiores a un organismo cerrado, así como sobre la relación y comunicación entre unos organismos que están abiertos a su entorno. Simondon, quien prolongaría el pensamiento cibernético hasta su espectacular tesis ontogenética en ”La individuación a la luz de las nociones de forma e información”,  llega tan lejos como para decir que el  ”Cybernetics and Control… ” de Wiener ”es un nuevo Discurso del Método redactado por un matemático que enseña en un instituto de tecnología”.  La cibernética promete toda una nueva generación de proyectos técnicos, y una infinidad de líneas de investigación científica basadas en sus principios. Simondon cree que, por primera vez en las ciencias, la Cibernética es capaz de fijar los fines independientemente de los medios, para luego determinar esos medios y proceder a la ejecución del proyecto pertinente. ”La Cibernética otorga al hombre un nuevo tipo de mayoría, la que penetra las relaciones de autoridad distribuyéndose en el cuerpo social, y descubre, más allá de la madurez de la razón, la reflexión que da, además de la libertad de actuar, el poder de crear la organización instituyendo la teleología”. La Cibernética puede resolver lo que parecía insoluble si consigue comprender la importancia de la relación, la regulación y la comunicación entre los hombres desde su trabajo en la comunicación entre los conjuntos de máquinas (1).

En este post trataremos de explicar brevemente algunos de los conceptos fundamentales en el pensamiento cibernético de Wiener, contraponiendo sus formulaciones originales a la acogida que Gilbert Simondon hace de ellos. Todo esto lo haremos con el objeto de prepararnos adecuadamente para el próximo post, donde se explicará la traducción y el uso de esos conceptos en problemáticas antropológicas y sociales en las investigaciones de Gregory Bateson. Los conceptos cibernéticos a los que nos referimos vienen dados por parejas: feedback-homeostasis, entropía-información, y correlación de frecuencias-resonancia. Provisionalmente,  vincularemos además este último par con otro concepto muy fecundo, como es el de frecuencia de corte, que ya introdujimos en el anterior post. Pero, por la necesidad de poner límites de extensión a cada publicación, en este texto nos limitaremos a incluir una discusión sobre los dos primeros pares, dejando las definiciones de resonancia y frecuencia de corte para el post próximo.

Feedback y Homeostasis – Un feedback es el modo de trabajo de un circuito cerrado por el que se transmite una secuencia de información de manera que modifica los valores de entrada al circuito según los valores de salida del mismo. Este principio fue empleado por Wiener en la construcción de artillería anti-aérea para la defensa de los ingleses en la Segunda Guerra Mundial. Gracias al uso del feedback en  los circuitos electrónicos, estos cañones eran capaces de corregir su posición según los parámetros servidos por un algoritmo de predicción de las trayectorias probables de los cazas alemanes, que estaba basado la computación de las anteriores experiencias y detalles técnicos conocidos de los modelos de aviones conocidos.

Supongamos una cadena de variables A, B, C, D…N, relacionadas de manera que A hace aumentar o disminuir a B, B a C, …, M a N, y N a A. En un sistema con feedback negativo, al menos uno de los elementos que intervienen en dicha cadena funciona de forma que X-1 hará disminuir a X, y dicho elemento puede ser conocido como regulador ó inhibidor. Este fue el tipo de feedback utilizado por Wiener en la artillería anti-aérea contra la aviación alemana, y es el mismo que funciona, por ejemplo, en nuestros termostatos; él sirve también para explicar cómo nuestro apetito es regulado a través de señales hormonales. Este feedback es capaz de generar estabilidad u homeostasis en un sistema o bucle cerrado (2).

En contraste con el feedback negativo tenemos el feedback positivo. En un sistema de feedback positivo se podría decir que todas las variables de la cadena hacen aumentar a la siguiente, que carece de un regulador o un inhibidor funcional, o que el valor de las variables de realimentación -a efectos de la totalidad del sistema- sobrepasa cierto umbral que conduce a una oscilación creciente, es decir, a la inestabilidad del sistema. Un ejemplo de este tipo de feedback lo encontramos en el desajuste proporcional que existe en la interacción entre las hormonas leptina y grelina de los obesos, causando el llamado efecto yo-yo (3). Otro ejemplo notable de feedback positivo -no lineal y de segundo grado- es el que Korotajev postula para describir la relación entre el desarrollo tecnológico y el crecimiento de población:

Más simplificado, el esquema de Korotajev quedaría así (4):

Con respecto a los conceptos de feedback y homeostasis, Simondon opina que Wiener asume demasiado rápidamente la analogía entre las máquinas autorreguladas y los organismos animales, y en particular entre dichas máquinas y el organismo humano. En primer lugar, entiende Simondon que el hombre es un ser perfectamente concreto, mientras que los individuos, máquinas y conjuntos técnicos siempre conservan algo de abstracto, pendiente de ser concretizado, y que por tanto están sujetos a un cambio inmediato en éste o aquél momento.

En segundo lugar, puede parecer que, en un estado ideal, las máquinas o conjuntos técnicos autorregulados funcionarían de forma homeostática, como el cuerpo del hombre. Pero Simondon entiende que, para que esta analogía funcionara, el hombre habría de ser entendido como una mónada leibniziana desconectada de su exterior ambiental y social, así como del mundo pre-individual desde el que él puede experimentar, es decir, debería ser reducido al estatus de organismo cerrado al exterior, sin ventanas, todo lo cual significaría empobrecer sensiblemente el concepto de homeostasis, limitándolo a unas pocas y determinadas funciones fisiológicas. Para Simondon, en cambio, una analogía más exacta entre las máquinas autorreguladas y el hombre debería ser más solidaria con la noción de hombre como individuo-en-el-mundo, y requeriría imaginar una comunidad de hombres perfectamente regulados con respecto a sí misma y en sus relaciones con el exterior -humanas, ambientales…-, justo como los elementos técnicos lo están entre sí dentro de un sistema autorregulado. Según Simondon, el hombre está en retraso con respecto a la técnica desde la introducción de las nociones de regulación, y para que los hombres puedan ”hacer resonancia” con las máquinas autorreguladas -o, como Deleuze pide, ”hacer máquina”, ”devenir maquínicos” (5)-, deberían recuperar un nivel de su cultura que fue destruido en la aplicación de modos de organización social autocráticos y esclavizadores -tanto hacia las máquinas como hacia los seres humanos-, como fueron los característicos de las sociedades humanas del siglo XIX, en pleno desarrollo de la civilización industrial, y como aún son los de hoy.

Esta reforma de la cultura, que procede por ampliación y no por destrucción, podría volver a dar a la cultura actual el verdadero poder regulador que ha perdido. Base de significaciones, de medios de expresión, de justificaciones y de formas, una cultura establece entre aquellos que la poseen una comunicación reguladora; al salir de la vida del grupo, anima los gestos de aquellos que aseguran las funciones de comando, proveyéndoles las formas y los esquemas (6).

Entropía e Información. Wiener introduce su definición de información en el terreno restringido de la teoría de la información desarrollada por su colega Shannon, oponiendo el envío de un mensaje a la presencia de un ruido blanco sobre el canal, o una entropía presente en la comunicación. Así, mientras la entropía es la medida de la desorganización de un sistema, o de un montante de energía no transformable, la información es justo lo contrario, una medida de su organización, ”siendo una simplemente la negativa de la otra’’.

Pero Wiener, desde el primer momento, nos autoriza a pensar el significado del binomio entropía-información en el contexto más amplio de la Segunda Ley de la Termodinámica, según la cual la entropía de un sistema completo o aislado aumenta de forma irreversible en el tiempo, mientras que, en un sistema local no aislado, como es el caso de la Tierra, es posible la propagación de información y su contribución a la cristalización de determinados patrones físicos y biológicos ordenados. La información es posibilidad de orden, de organización.

A partir de esta concepción vagamente ontogenética de Wiener, cabe tomar nota de tres puntos fundamentales para su tratamiento futuro:

  1. Los cibernéticos, teóricos de sistemas y otros científicos tomarán en lo sucesivo esta distinción entre entropía-caos e información-orden como la piedra angular de sus reflexiones ontogenéticas.
  2. Simondon recuperará y ampliará el valor del concepto de ”información” para su exposición ontogenética, pero centrará el devenir del ser -y el carácter del ser mismo- en la noción algo más complicada de transducción, que deberá ser explicitada, mientras que Deleuze fundamentará su filosofía de la individuación en la de Simondon, complementada ésta con conceptos y nuevas certezas procedentes de la biología ó la geología, además de con su propia comprensión del devenir como deseo.
  3. Como se infiere de las demostraciones matemáticas de Wiener y Shannon, la entropía es mayor cuanto mayor es la probabilidad de ocurrencia de cierto mensaje. El mensaje menos probable, el mensaje infinitamente concreto y original es, en cambio, el que contiene mayor cantidad de información, lo cual nos llevará a preguntarnos por la gramática del Acontecimiento, y con ello entendemos del ‘acontecimiento instituyente de sentido’ (la voz del Führer en la radio, el gol o la entrega de medallas, la trompeta de guerra, el sacramento), como envío de la información-afecto más masiva y específica, menos probable y más excepcional, en el orden superior de lo humano-colectivo. Aquí, no podremos pasar por alto que es precisamente en el Acontecimiento donde parece naufragar la a priori inmediata contraposición entre entropía-caos e información-orden, puesto que es en estos sucesos donde y cuando se movilizan fuerzas colectivas tales que dicho Acontecimiento, en demasiadas ocasiones, es destructor del orden y propagador del caos. Intentaremos preguntarnos cómo y por qué esto ocurre, cuándo el Acontecimiento transita desde la magna creación hacia la más fabulosa capacidad destructiva y, por tanto, qué estatus puede reclamar la creación humana con respecto a tales o cuales límites, y tales o cuales características y configuraciones, internas o contextuales, de las fuentes humanas del Acontecimiento.
En este post hemos introducido al lector a unas definiciones muy sumarias de cuatro conceptos fundamentales en el pensamiento y en la ciencia del siglo XX, como son los de feedback, homeostasis, información y entropía. Hemos reflexionado sobre algunos de los puntos de contacto entre el desarrollo tecnológico, las cualidades de las máquinas autorreguladas y el complejo devenir de las comunidades humanas. Mientras tanto, seguimos intentando traer a colación algunas de las reflexiones más oportunas de Gilbert Simondon, uno de los pensadores de referencia en la filosofía de las técnicas, y a través de todo ello construimos lechos conceptuales útiles para el examen de determinados problemas en el ámbito de lo social. Creemos que en lo sucesivo será posible ir contrastando estos problemas  con aun otras lecturas, facilitando una comprensión y un tratamiento constructivo de problemas tecnológicos y humanos desde la cibernética, la filosofía y las ciencias sociales.

BIBLIOGRAFÍA:

(1) SIMONDON, Gilbert. Del modo de existencia de los objetos técnicos. 1ª edición. Buenos Aires: Prometeo Libros, 2007. p. 61.

(2) WIENER, Norbert. Cybernetics or Control and communication in the animal and the machine. 2ª edición. Massachussets Institute of Technology, 1961.

(3) http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/01/10/actualidad/1294614004_850215.html

(4) KOROTAJEV A., MALKOV A., KHALTOURINA D. Introduction to Social Macrodynamics. Secular Cycles and Millennial Trends. Moscow: URSS, 2006.

(5) DELEUZE, Gilles y GUATTARI, Felix. Mil mesetas: capitalismo y esquizofrenia. 5ª edición. Valencia: Pre-textos, 2002.

(6) SIMONDON, Gilbert. Del modo de existencia de los objetos técnicos. 1ª edición. Buenos Aires: Prometeo Libros, 2007. p. 35

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Acerca de Jose Carlos Cañizares

Jose Carlos Cañizares es filósofo e ingeniero de telecomunicaciones. Interesado en trazar caminos entre ambas disciplinas, hace un año concibió este blog como parte de un proyecto a largo plazo en el que desea organizar un análisis exhaustivo, interdisciplinar y lo más objetivo posible sobre la ciencia y la tecnología -más allá de lo estudiado en las escuelas y academias técnicas tradicionales. Este enfoque viene a caer dentro de lo que en Estados Unidos se denomina STS (Science, Technology & Society), un área de estudios reglada, relativamente moderna y de prestigio creciente. Con esa idea como trasfondo, viene investigando de forma independiente (también puede decirse: en la sombra) y ahora se decide a publicar los primeros resultados de esta investigación. Espera atraer a otros colegas investigadores en la materia y generar estudios de interés para universidades y para la sociedad en general. En última instancia, su trabajo en SeC y en Ecologías Tecnhohumanas debería también servir como portfolio a considerar para futuras solicitudes de ingreso en programas de STS (sean de postgrado o máster) en universidades internacionales. Pero sobre todo, espera seguir trabajando con mucha ilusión y aumentar y mejorar su producción gracias al esfuerzo diario. Además, Jose Carlos escribe ensayos, aforismos y poemas para la revista de vanguardia http://www.homovelamine.com/

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