Nos habíamos propuesto tratar algunos de los aspectos que entrelazan el devenir del capitalismo con el de la tecnología. Para ello qué más útil, qué más tentador que discurrir alrededor de diversas nociones de límite que los impregnan; límites a los que tanto el capitalismo como la tecnología se enfrentan. Y ¿por qué elegimos una perspectiva de límite, o fronteriza? Por la potencia ilustrativa de los ecotonos. Creemos necesario iluminar las figuras y los procesos desde su borde, desde el lugar donde dejan de ser algo y devienen otra cosa.

La riqueza biológica de los ecotonos nos dio que pensar. Sólo desde los márgenes se pueden contemplar, a la vez, el interior y el exterior de algo; sobre ellos, el contenido y la expresión de una cultura revela sus potenciales de cambio. Conceptos sociales como fluxiones, diferenciales; derivar las problemáticas en varias direcciones. En los próximos escritos aislaremos, pues, varios problemas, los derivaremos de acuerdo con los límites que ellos nos sugieren. Qué más da si la figura obtenida es amorfa, ¿acaso no era amorfa desde un principio?

“Si el devenir es un bloque (bloque-línea) es porque constituye una zona de entorno y de indiscernibilidad, un no man’s land, una relación no localizable que arrastra a los dos puntos distantes o contiguos, que lleva uno al entorno del otro, —y el entorno-frontera es indiferente tanto a la contigüidad como a la distancia” (1).

¿Buscar el lugar geométrico de los puntos culturales, geometrizar las culturas? Sería demasiado pretencioso (el programa de la Ilustración). Antes habría que encontrar las líneas que dibujan las regiones: tangentes, líneas de fuga, asíntotas. Y no siguiendo la línea de los puntos estadísticos, como en sociología, sino emborronando las fronteras, descubriendo el devenir de las figuras.

Hablar de campos de fuerza, de márgenes y de límites. Una fuerza económico-política, por ejemplo, en la ruptura de la relación entre capitalismo y democracia. Atrás quedó el medio siglo de coqueteo con la llamada sociedad de la abundancia, en que el capitalismo se había visto fortalecido por el incontestable progreso material en Norteamérica y una moderada orientación social, llegando a presentarse como la única alternativa. Recordamos, podemos recordar, las democracias europeas, el Estado del Bienestar como refulgente trofeo y promesse de bonheur, el culto a la libertad como garantía moral al individuo. Pero hoy esto ya no existe. De hecho, de acuerdo con los eventos económicos y políticos de las últimas dos décadas, no sería muy aventurado señalar que el capitalismo se precipita en uno de esos límites a los que Marx solía referirse.

Podemos enumerar una serie de elementos que han conspirado contra esta promesa: las constantes agresiones internacionales, la imposición progresiva y generalizada de políticas neoliberales a través del FMI y el BM desde los años 70, la deslocalización paulatina de las industrias, la precarización del trabajo. No encontramos una fórmula que sintetice estos procesos mejor que el término potencia de desterritorialización de Deleuze-Guattari:

“En la actualidad podría describirse una enorme masa monetaria llamada apátrida, que circula a través de los intercambios y de las fronteras, que escapa al control de los Estados, que forma una organización ecuménica multinacional, que constituye una potencia supranacional de hecho insensible a las decisiones de los gobiernos. […] El capitalismo no es en modo alguno territorial, ni siquiera en sus comienzos: su potencia de desterritorialización consiste en tener por objeto, no ya la tierra, sino el “trabajo materializado”, la mercancía. Y la propiedad privada ya no es la de la tierra o del suelo, ni siquiera la de los medios de producción como tales, es la de los derechos abstractos convertibles. Por eso el capitalismo señala una mutación de las organizaciones ecuménicas o mundiales, que adquieren una consistencia en sí mismas: en lugar de resultar de las formaciones sociales heterogéneas y de sus relaciones, la axiomática mundial, en gran medida, distribuye esas formaciones, fija sus relaciones, al organizar una división internacional del trabajo. Bajo todos estos aspectos, diríase que el capitalismo desarrolla un orden económico que podría prescindir del Estado (2).

Además de las invasiones militares, que han puesto los bienes de primer orden a disposición de las zonas industrializadas en una primera desterritorialización de la mercancía, tenemos una segunda desterritorialización de los mercados de consumo (y del trabajo); por último, cantidades ingentes de crédito han sido desviadas de la inversión local hacia los mercados financieros, en una tercera y definitiva desterritorialización. El intercambio financiero instantáneo y “a un clic”, posible gracias a la tecnología, y su guerra sin cuartel contra el Estado, han completado el proceso de globalización y cortocircuitado al fin los últimos vínculos entre el hombre y la tierra. Papel de la tecnología como tensor centrífugo, como vehículo de desterritorialización global.

En este contexto, algunos países (China, Brasil, India o los dragones asiáticos) han basado su notable crecimiento en un ritmo de producción que sólo puede ser mantenido mediante la conservación de una demanda muy alta. Hasta ahora las clases medias europeas y norteamericana parecían poder soportar dicho nivel de consumo, pero su progresiva desintegración de mano de las políticas neoliberales está destruyendo esta posibilidad.

Gran parte del despertar chino es debido a su producción masiva de tecnología punta: mientras que China es ya líder mundial en venta de equipamiento y consumo de energías renovables (3), el grupo chino Lenovo alcanzó recientemente el primer lugar mundial en la venta de ordenadores personales (4), amortizando su compra de la división de PCs de IBM en 2005. Este sensacional despegue económico no se ha llevado a cabo con políticas neoliberales –Prem Shankar Jha y otros denominan al modelo chino cadrecapitalista (*)(5)-, pero en cualquier caso se ha producido disparando la desigualdad social, como se puede observar en la subida explosiva del índice de Gini chino en los últimos treinta años (6). Hasta ahora, China ha podido soportar estas tensiones internas ayudada por sus políticas autoritarias y a través de un fabuloso aparato de censura, pero no aguantará para siempre. La pregunta sobre las características de esta incipiente clase media china, nacida al amparo de una colosal intensificación tecnológica y un régimen autoritario, debe ser abordada con urgencia.

Por otro lado, resulta a priori paradójico cómo en los Estados Unidos, el país de tradición liberal y de libre mercado por excelencia, el entusiasmo inicial con que las nuevas generaciones de emprendedores habían saludado a Internet ha cedido recientemente ante el lobbying de los imperios del entretenimiento y de la información. Las leyes de la SOPA/PIPA, creadas para atajar el intercambio y reproducción masivos de contenidos en la web, suponen la aplicación en los Estados Unidos de agresivas políticas de censura que, ante las presiones diplomáticas norteamericanas, han tenido su eco en otros países, como España (5). La penúltima plataforma para la dinamización social y económica, ha sido así hurtada a la libre explotación debido a la presión de lobbies que detentan un poder supra-estatal.

A través de estos sucesos, el liberalismo económico se nos va revelando como una ideología de corto recorrido, destinada a satisfacer exclusivamente las pretensiones de una clase media-alta dinámica y en ascenso social (los middle-uppers). Su participación de las ideas democráticas se diluye forzosamente al alcanzar una posición de fuerza política; cuando su poder económico supera el control del Estado, puede hacer derivar la acción de éste a actuaciones que son, de hecho, anti-democráticas. No debe extrañar aquí, pues, la inminente consagración de China como primera potencia mundial: es, al contrario, la prueba de que el más capitalismo más puro y eficiente sólo puede puede ser impuesto por un gobierno autoritario. Zizek: “los comunistas que continúan en el poder desarrollan el sistema capitalista más despiadado. El éxito del capitalismo comunista chino es un signo de que el matrimonio entre el capitalismo y la democracia se acerca a su divorcio” (7).

Límites tangibles están siendo puestos al ejercicio de la libertad humana en favor de prácticas empresariales crecientemente monopolísticas. Macroconglomerados empresariales, sean estatistas o corporativos, ejercen su poder a través de las instituciones nacionales e internacionales, tanto en países democráticos como en países con otras tradiciones políticas. Es por ello que hemos comenzado nuestra aproximación marginal a la relación entre capitalismo y tecnología refiriéndonos a la sempiterna discusión sobre los límites del capitalismo, e ilustrando uno de los problemas de límites más visibles de la actualidad: la lucha por la libertad en el medio de internet, que anticipa una controversia presumiblemente larga y cuyo resultado será determinante  para el devenir del capitalismo y la democracia en las próximas décadas.

* * * * *

(*) El término cadre-capitalismo “describe cómo el socialismo chino se diluyó mientras la vasta masa de los cadres del Partido Comunista Chino (PCC) se volvieron capitalistas. Las empresas públicas del Estado fueron privatizadas, y se desarrolló una nueva clase de emprendedores. Al contrario que en Rusia y en otros países del este, en los que el colapso de la planificación estatal llevó a trastornos masivos, en China los cadres del partido comunista se volvieron emprendedores, y esos emprendedores se afiliaron al partido comunista”.

BIBLIOGRAFÍA:

(1) DELEUZE, G. y GUATTARI, F. Mil mesetas: capitalismo y esquizofrenia. 5ª edición.Valencia: Pre-textos, 2002. p. 293

(1) íbid, p. 476

(3) Anuario PNUMA: Temas emergentes en nuestro medio ambiente global. Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, 2011.

(4) http://www.rttnews.com/1816340/lenovo-group-q3-profit-rises-54-on-improved-margins-sales-growth.aspx

(5) Gupta, A. The rise of predatory state http://www.idsa.in/bookreview/ManagedChaos_agupta_081209

(6) The World Bank. China 2030: Building a Modern, Harmonious, and Creative High-Income Society. http://www.worldbank.org/content/dam/Worldbank/document/SR4–293-390.pdf

(7) http://www.enriquedans.com/2012/01/la-casa-blanca-anuncia-que-rechazara-sopa-y-pide-reiniciar-los-trabajos-legislativos-mientras-en-espana.html

(8) Zizek, S. The violent silence of a new beginning.
http://www.inthesetimes.com/article/12188/the_violent_silence_of_a_new_beginning/

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Acerca de Jose Carlos Cañizares

Jose Carlos Cañizares es filósofo e ingeniero de telecomunicaciones. Interesado en trazar caminos entre ambas disciplinas, hace un año concibió este blog como parte de un proyecto a largo plazo en el que desea organizar un análisis exhaustivo, interdisciplinar y lo más objetivo posible sobre la ciencia y la tecnología -más allá de lo estudiado en las escuelas y academias técnicas tradicionales. Este enfoque viene a caer dentro de lo que en Estados Unidos se denomina STS (Science, Technology & Society), un área de estudios reglada, relativamente moderna y de prestigio creciente. Con esa idea como trasfondo, viene investigando de forma independiente (también puede decirse: en la sombra) y ahora se decide a publicar los primeros resultados de esta investigación. Espera atraer a otros colegas investigadores en la materia y generar estudios de interés para universidades y para la sociedad en general. En última instancia, su trabajo en SeC y en Ecologías Tecnhohumanas debería también servir como portfolio a considerar para futuras solicitudes de ingreso en programas de STS (sean de postgrado o máster) en universidades internacionales. Pero sobre todo, espera seguir trabajando con mucha ilusión y aumentar y mejorar su producción gracias al esfuerzo diario. Además, Jose Carlos escribe ensayos, aforismos y poemas para la revista de vanguardia http://www.homovelamine.com/

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